Un texto de los viejos... Lengua. Almeja inquieta que saluda al calor nocturno, centímetro tímido alargándose, sofocado de sed, que encuentra un sendero escarpado, frondoso, y se pierde entre las malezas oscuras mientras, a lo lejos, un manantial late, tentáculo rosado que baja a través de una cañada sin descuidar la paciencia, el sabor, la estela que se asemeja a un hilo de nylon, una telaraña, al tiempo que marca lo que ya le pertenece, elude un tallo, luego otro, y finalmente alcanza el cráter vedado, la arcilla lastimada, para después probar las gotas que bañan a cada ladera de la grieta, salado, dos veces salado, despacio, vislumbrar un borde salmón, casi transparente, que rápidamente cambia a un ligero morado, y luego permitir que la papila escale en búsqueda del candelabro de fuego, frote la roca invisible en la que habrá de clavar su apetito, para después retomar el desfiladero conocido, y nuevamente señalar con agua caliente los límites de la lava. Duda. Ondulación nervio...