Yo miré bien (fragmento)

Un fragmento de "Yo miré bien", texto de mi autoría que el escritor Marcelo Guerrieri leerá el próximo 4 de marzo, pasadas las 20.30, en el debut del ciclo Corrincho:

...nos subimos al mejor patrullero que teníamos en ese momento: el 5055, un Renault 18 nuevito en el que cargamos al primero de ellos que agarramos. Un perejil con el pelo como Walter Pico, el que jugaba en Boca. Lo manoteamos de las mechas y lo sentamos atrás, mientras los periodistas gritaban como pendejas desvirgadas cada vez que se escuchaba un tiro. El pobre flaco al final no tenía nada que ver, pero la paliza que ligó le debe haber sacado cualquier gana de hacerse el extremista. Si es que alguna vez tuvo la idea, claro.

Pero bueno, eso fue mucho después. Primero llegamos ahí, a Crovara y Camino de Cintura y no vimos nada sospechoso. Y digo no vimos porque en cuanto bajé la ventanilla para escupir afuera del auto el humo de los Particulares que me estaba fumando escuché los martillazos. Que no eran martillazos, ni mazazos, ni portazos, ni un carajo: eran tiros. Y no de aire comprimido precisamente…

No sabíamos de cuántos se trataba. Mejor dicho, quienes eran. Pero imaginate el despelote que se nos armó en la cabeza. ¿A qué loco se le puede ocurrir meterse a balazos en un cuartel? Es como intentar afanar en el departamento central de policía ¿me entendés? El sargento que estaba conmigo llamó por radio a la comisaría y pidió que averigüen si el Ejército estaba de maniobras, había prácticas de tiro o, no sé, si le habían prestado el regimiento a alguien para que festeje ahí su despedida de soltero o un cumpleaños de 15. Negativo, nos dijeron. “Negativo”. Bueno –le pegué un manotazo a la radio– entonces muevan el culo y hablen con el resto de las comisarías de la zona porque hay un tiroteo en el cuartel.

Serían las 7 de la matina. Nos parapetamos con el R18 en una YPF que estaba cerca del acceso del regimiento. Llegaron más milicos. Alguien cayó con un FAL y probó con sacudirle a una ventana de la Guardia de Prevención. Para qué. Nos cruzaron a balazos desde todos lados. Cuando ves a más de veinte canas tirados culo para arriba en la calle, entre los autos, y a alguno que otro entre los pastos ahí caes en que lo que pasa no es ninguna joda. El segundo síntoma que deja en claro que la mano viene complicada es la presencia de periodistas. Son las moscas del sorete. Cuanto más podrida es la consistencia de la mierda, más hay. Y te puedo asegurar que en dos horas los alrededores del regimiento ya tenían más cámaras que el estudio más grande de ATC…

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