La fiebre por la tierra argentina alienta la venta de campos con pueblos adentro y provoca migraciones en el interior

Bastante en sintonía con los temas que vengo siguiendo de cerca en estas últimas semanas, hoy publiqué en el diario otra investigación sobre el uso y control de tierra argentina por parte de grandes grupos locales y corporaciones internacionales.

Di con un número inquietante: alrededor de 20 millones de las mejores hectáreas de la Argentina –por riqueza natural, potencial económico, etc.– se encuentran en manos de empresarios foráneos de la talla de Douglas Tompkins, Luciano Benetton o Joe Lewis.

El año pasado, en un relevamiento similar, la cifra que obtuve rondaba los 17 millones. O sea, el traspaso aumentó. Y lo más preocupante es que, actualmente, se ofrecen a la venta otros 15 millones.

Si se suman hectáreas vendidas y ofrecidas, el dato impacta: el 20% de las mejores tierras cultivables del país se encuentran en manos extranjeras o pueden estarlo en cuestión de meses.

Pero esto no es lo único que reviste gravedad. La fiebre por la tierra se da de un modo tan descarnado que abundan los casos de campos o grandes extensiones de territorio que se venden para la producción de soja con pueblos adentro.

Sí, como acabo de decirlo: con centros urbanos en su interior. Santa Fe, Santiago del Estero, Corrientes, Salta y Entre Ríos, son algunas de las provincias que hoy padecen este fenómeno.

Títulos de tierras falsificados, remates a precios irrisorios promovidos por funcionarios públicos, o directamente desalojos forzosos son algunos de los elementos que se combinan para acentuar esta problemática.

En paralelo, el movimiento de los grandes capitales externos en el sector agropecuario local incluso estaría derivando en importantes movimientos demográficos en distintas provincias.

Un textual que recabé en mi investigación: “En Santiago del Estero muchos empresarios, e incluso municipios, ofrecen propiedades en pueblos grandes a los habitantes de pequeños lugares. A cambio, se quedan con las tierras, que luego son destinadas a la producción de soja. De esta forma, se alienta la desaparición de muchas localidades", enfatizó un productor agrario de esa provincia.

Un caso que ejemplifica estos dichos: Pozo Hondo, en Santiago del Estero. La población de ese centro urbano pasó de 1.601 habitantes a 2.634 en menos de una década, lo que representa un incremento del 64,5 por ciento en poco tiempo y sin justificativos claros que expliquen la suba.

Este caso, por supuesto, no es el único.

A continuación, les dejo el acceso directo a la investigación completa en la que di cuenta tanto de la concentración de lotes en pocas manos, como de los desalojos, la venta a valores insólitos, y la creciente comercialización de territorios ocupados por pueblos y localidades: Mitad de la riqueza agraria va camino a ser extranjera y hasta se venden campos con pueblos adentro

A no distraerse.

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