Conectar Igualdad: crónica sobre equipos que no se entregan, pueblos beneficiados que no existen y repartos a dedo



Conectar Igualdad, se llama el plan. Y contempla la entrega de millones de netbooks para estudiantes de colegios secundarios de todo el país. Es la principal bandera del Gobierno en su apuesta por una educación digital “para todos”. Pero también es un gran negocio repleto de irregularidades. Lo curioso es que estos manejos no están ocultos. Basta que uno repase la información oficial, el conteo de equipos entregados, sus destinos, y otros indicadores para caer en que Conectar Igualdad no sólo es una promesa todavía incumplida de una educación de punta sino que, además, es una herramienta de uso político y una oportunidad para esas empresas que sólo existen gracias a la teta del Estado. Que somos todos y no un gobierno. Mientras indagaba en estas cosas me pregunté por qué la información, las maniobras turbias, los números que no cierran, están así, a la vista. La conclusión, simple: porque nadie controla. Y nadie los controla. La impunidad es tan grande que ya no hay necesidad de ocultarla. ¿Qué encontré mientras pensaba la nota? Un resumen: que durante 2012 apenas se entregó el 36% de los equipos prometidos por el Gobierno. Que la cantidad de escuelas en el interior a las que se les comunicó la entrega de unidades que nunca llegaron aumenta. Que el Gobierno no pagó el sueldo de los encargados de soporte de Conectar Igualdad en todo el país a lo largo de, mínimo, ocho meses. Que la distribución de netbooks se hace según la sintonía política: mientras que Catamarca, San Juan o Salta recibieron miles de equipos, Córdoba, Santa Fe y San Luis apenas si se vieron beneficiados con unos pocos. Que la provincia de Santiago del Estero no recibió equipo alguno durante 2012. Sí, así cómo leen: este año las escuelas de Santiago del Estero no fueron “beneficiadas” con ninguna partida de portátiles. Que en algunos pueblos el número de equipos entregados supera cómodamente a la cantidad de habitantes de las localidades en cuestión -un ejemplo: Pozo de Maza, Formosa: 613 netbooks entregadas, 510 habitantes en total. Recordemos que las unidades son sólo para estudiantes secundarios y algunos docentes-. Que según Anses, organismo público que coordina Conectar Igualdad, este año se entregaron dispositivos en las localidades puntanas de Bigand, Casilda y Nueva Italia, distribuidas en los departamentos de Caseros y Castellanos. Pero, claro, sin aclarar que estos pueblos y departamentos no existen. O, por lo menos, no quedan en San Luis. Que la página de Conectar Igualdad sólo en Facebook estalla de quejas y críticas. Que el escenario cambió para peor desde agosto de este año, cuando publiqué que los equipos contaban con numerosas fallas y los fabricantes no cubrían el arreglo por cuestiones de garantía y, en paralelo, por carecer de las piezas necesarias para la compostura dada la traba oficial a los importados. Que a los proveedores del programa sólo les importa cerrar contratos con el Estado que les aseguren años de rédito asegurado aunque carezcan de estructuras productivas como para abastecer tamaña iniciativa. Que el Gobierno sabe todo esto y no le importa. O sí. Con todo esto me encontré. También, con que acá lo que menos importa es la educación. Los chicos. El futuro. El legado. Algunos compartirán esto que publico. Otros, me darán con un caño. Pero cierro este texto con un argumento irrefutable: esto es información pública. Esto mañana lo puede escribir cualquiera de ustedes. Los datos están ahí, al alcance de todos. Muy cerca. Tanto como la verdad de los honestos. O la miopía de quienes justificarán lo injustificable.

La nota que publiqué sobre las irregularidades en Conectar Igualdad: Conectar Igualdad: se repartió menos de la mitad de los equipos del "Plan 2012" y crece la polémica por las entregas

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