Toda la cuenca del río Paraná en la Argentina está contaminada con glifosato


Una investigación concretada por científicos del CONICET detectó altas concentraciones del herbicida sobre todo en los afluentes que proliferan en la zona sojera. El río Luján, el más contaminado. La OMS estableció un vínculo directo entre el cáncer y el herbicida que inventó Monsanto.

Por Patricio Eleisegui
@Eleisegui

La cuenca del río Paraná, considerada la segunda más importante de Sudamérica detrás de la que comprende al Amazonas y con desembocadura en el Río de la Plata, está altamente contaminada con el herbicida glifosato o AMPA, metabolito originado de su degradación.

A esa conclusión arribaron científicos argentinos en un estudio al que este autor accedió en exclusiva, y que en julio de 2016 fue publicado por la revista internacional Environmental Monitoring and Assessment.

El trabajo, que lleva la firma de, entre otros, Alicia Ronco y Damián Marino, investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Universidad Nacional de La Plata, expone que el Paraná recibe una carga contaminante de sus afluentes sobre todo en las zonas donde se realiza agricultura intensiva mediante la fórmula que combina semillas transgénicas, agroquímicos y siembra directa.

La investigación, llevada a cabo entre los años 2011 y 2012, destaca que el herbicida y su metabolito se concentran mayormente en los sedimentos de los cursos de agua que alimentan precisamente al Paraná.

Mediante testeos concretados en 23 puntos específicos del río en cuestión, el Paraguay y sus afluentes, los científicos ubicaron altas concentraciones del plaguicida sobre todo en el lecho de esas corrientes.

El monitoreo arrojó, contundente, que la contaminación más alta de glifosato corresponde al río Luján. También los resultados fueron alarmantes en los tramos del Paraná que comprenden a las provincias de Santa Fe y Entre Ríos. Para el equipo que llevó a cabo la experiencia, esto es consecuencia directa de las actividades agrícolas que se realizan en toda esa área del país.

En diálogo con quien aquí escribe, Marino explicó que el estudio "comenzó en el Pilcomayo y fue realizado en colaboración con Prefectura Naval, que aportó un buque. Se midieron todas las desembocaduras de los ríos que alimentan al Paraná".

"La carga de glifosato aumentó sobre todo a partir de la zona centro de la provincia de Santa Fe, con concentraciones muy elevadas en afluentes como el arroyo Saladillo. Los niveles que medimos en muchos casos dieron más elevados que los constatados directamente en campos de soja", enfatizó.

El estudio también detectó fuerte carga de glifosato y AMPA en canales y arroyos del sureste de la provincia de Buenos Aires. De acuerdo al trabajo, el 66 por ciento de las muestras de sedimentos registró una pauta elevada del plaguicida en esa área, mientras que ya en la medición hecha al agua el 35 y 33 por ciento de las tomas dieron positivo en glifosato y AMPA, respectivamente.

"El sedimento del arroyo Saladillo exhibe una alta y letal toxicidad", remarca el documento.

El área monitoreada:


La investigación citada es la primera que se realiza en la cuenca del Paraná y, precisa el monitoreo, "los resultados revelaron una mayor concentración de estos compuestos en los tramos medio e inferior del río, por afluentes de regiones donde se hace agricultura intensiva".

Según Marino, el inconveniente que origina esta concentración en el lecho del río y sus afluentes radica en el carácter anaeróbico del medio donde se acumula el glifosato.

"Se detectó sulfuro y el problema es que opera como un agente que no permite la degradación normal a través de microorganismos. La falta de oxígeno que origina el vínculo entre el glifosato y el sulfuro hace que el herbicida perdure en el tiempo. La ausencia de organismos que oxiden, derivada de esta combinación que hallamos en los lechos, hace que el glifosato siga acumulándose", argumentó.

El científico sostuvo que buena parte de la incorporación del plaguicida a las aguas surge del escurrido de las lluvias que caen sobre los campos productivos.

"El glifosato es poco afín a permanecer en el agua, por eso lo detectamos muy poco en el centro del río. Pero sí se adhiere en el fondo, se acumula en el barro. En tanto los materiales tienden a movilizarse hacia las costas, entonces tenemos un lodo en tránsito que luego se aloja en las playas", concluyó.

Esta copiosa presencia del herbicida que Monsanto creó hace más de cuatro décadas, directamente vinculado al cáncer en 2015 por organismos dependientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), no sólo enciende otra alarma sanitaria en torno a uno de los cursos de agua dulce más importantes de la Argentina.

Confirmada la contaminación del Paraná, con las consecuencias funestas que esto implica para quienes mantienen un contacto directo con su curso, el interrogante que asoma corresponde al resto de los ríos linderos a los territorios agrícolas. La permanente expansión de la frontera productiva inherente al cultivo de, principalmente, soja y maíz transgénico tolerante a glifosato, permite suponer que lo detectado en la segunda cuenca clave de esta parte del continente no resulta en absoluto un problema puntual y aislado.



Artículo de difusión o reproducción libre siempre que se mencione la fuente
Patricio Eleisegui
Email: patricio.eleisegui@gmail.com




Comentarios

Silvia. dijo…
Terrible el artículo, gracias Patricio por compartirlo. Pero lo peor es que la gente no sabe nada de esto. Se meten en sus aguas, comen lo que pezcan, y toman el agua envenenada. ¿Hasta cuando MONSANTO seguira matándonos y los gobiernos aprobando este genocidio?
Edgar Panigatti dijo…
No es sólo Monsanto, en San Nicolás tenemos a ATANOR que produce también todo tipo de agroquímicos como el GLIFOSATO sino otros Herbicidas, como les llaman, sino Trifuralina, y el famoso 2-4D, exclusivamente para todo el Mercosur, conocido componente del agente Naranja, usado en la guerra de Vietnam y hasta hace poco por el gobierno Colombiano y la Dra Norteamericana en la frontera con Ecuador, para correr a la guerrilla Colombiana, matando animales, plantaciones y gente Ecuatoriana, lo que motivo una denuncia del Gobierno Ecuatoriano al Tribunal de la Haya, que ordenó el inmediato cese de esas actividades y el pago de una suma millonaria al Estado de Ecuador. Respecto ala también alta concentracion en Ramallo todas las miradas converjen a otra planta del Parque Industrial Ramallo conocido como COMIRSA, donde funciona la empresa Prochem Bio que derrama al arroyo Ramallo y al Parana.
Anónimo dijo…
Es correcto, no es solamente Monsanto, un poco googlear y encuentras una lista grande de fabricantes....cerrar Monsanto no sirve para nada. Porqué apuntar a una empresa de EEUU si tenemos otras en propia país...
Anónimo dijo…
Triste noticia. Y toda esa mierda acaba finalmente en el mar. Aunque parece que los océanos se les puede echar de todo sin que nadie haga nada, buena prueba de ellos es la inmensa Sopa de plástico del Pacífico
Anónimo dijo…
Acaba en el mar ?. Parte de esa cuenca va al Rio de la Plata. Y aqui existen las tomas de agua para consumo de la población de todo el gran Buenos Aires, Quilmes, gran la Plata, Ensenada Y Beriso.
Edgar Panigatti dijo…
Los océanos aguantan hasta la mierda de los ciudadanos, tal la reciente noticia a días de los Juegos Olímpicos, de la contaminación con excremento humano en la Bahía de Guanábara en Río, Brasil, gracias a las políticas públicas. Este problema es a nivel global y no hay interés de los países del primer mundo en controlar.
Anónimo dijo…
No sean tan ingenuos, no comenten pormenorizando a Monsanto como si no fuera unos de los ejes del asunto. Los demas son detalles y no por no ser iguales sino por ser parte de la cadena.
La acusacion a estas practicas y la forma en la que se utilizan estos venenos empieza por los principales beneficiarios de su comercializacion.
Por favor, antes de escribir piense un poco, piense que es libre, por ahora al menos.
Anónimo dijo…
Excelente detalle. Gracias por los datos. Estar informados e informar es algo fundamental como semilla para lograr un cambio en las políticas. Así que ya no sólo en San Nicolás también tienen problemas sino que además llega a Ramallo (que por lo que escuché también fumigan), que siguiendo luego están cerca de la zona de Escobar y otras localidades del norte de Bs As. Como dice otro comentario todo termina en el Río de la Plata, es terrible pensar que sólo van a tomar medidas contra esas empresas cuando haya una nota en el diario diciendo que Nordelta está contaminado o peor...recién cuando abran una canilla en la Casa Rosada y comprueben que llega el agua con pesticidas.

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