El Fibrón Negro
Desgarrar las cortinas... Y dispararle tres tiros al sol. Para hacer de Buenos Aires un terreno baldío que nos permita, otra vez, ponernos verdes. Como esas malezas que, vencida la lluvia, se burlan socarronamente de la basura circundante: juntos. Y no morir sino en la muerte de cada promesa hecha (y abusada). Y no olvidar -nunca, nunca, nunca- romper el último vaso de vidrio que nos sirvió, sin hielo, dos rondas completas del vino más agrio. 3 de febrero de 2006 Te veo desaparecer. Volverte ventanal sucio tras la puerta del ascensor. Y ya puedo preguntarme cuántas serán las nuevas malas noticias que hoy agusanarán esta alucinación de mañana. Media galletita. Sacudida de talco para pies. Y dejame decirte que, pese a tus manotazos de asaltada, a esta altura ya no importan ni tu depilación de entrepierna ni mi barba teñida de girasol carcomido por las hormigas. Ahora, en este promiscuo 01, 02, 03, de las 9 y cuarto de un martes sin huellas particulares aterrizo en el bo...