Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta Evidencias de la desesperación: La Trilogía

Evidencias de la desesperación: La trilogía (Parte III: Pelota de Tenis)

Pelota de tenis A ver si nos entendemos: jamás te obligué a hacer una mísera tortilla de papa, y eso que la tortilla me encanta, sobre todo la española, sí, esa que viene con chorizo colorado y huevo, pero no con el huevo líquido porque el olor de la yema, la clara transparente y pegajosa casi como un chicle, un moco de alergia, sabés que me revuelve el estómago. A mí me gusta que esté bien sequita, cómo explicarlo, que la dejen en la sartén un segundo más de lo habitual, le den un toque más de fuego, porque así es como las tres cosas, o sea, papa, chorizo y huevo se vuelven por fin uno, y todos sabemos que si algo le gusta a todo el mundo es eso de estar juntos, pegados, o como dicen los que manejan mejor que yo la lengua y los idiomas: “los ingredientes amalgamados”, “aggiornados”. Y pongo el ejemplo de la tortilla porque sabés bien que nunca entendí nada de planchas o lavarropas, y a vos te sale tan bien eso del líquido que endurece el c...

Evidencias de la desesperación: La Trilogía (Parte I: El Alivio)

El alivio Prometió matarlo y ahí va, con la cabeza locuaz oculta en su mochila de princesa de clase media venida a menos. Marcha el cráneo jugoso sepultado entre páginas de Bolaño, el cepillo de dientes con el que pule los agujeros en los que pasa cada noche, y un paquete de papas fritas capaz de sobornar las indecisiones. Trepó al subte en la estación Castro Barros de la línea A y, en medio del bamboleo del convoy, la madera del vagón carcomida por las décadas, y el asiento de plaza de pueblo que la recibió como huésped, aprovechó, una vez más, para rememorar los detalles de la última fuga encubierta. Retornaron, como mordeduras hirvientes, los gritos y la súplica animal, la acusación en boca de ojos en trance diabólico, cientos de páginas transformadas en pájaros atravesando las paredes pálidas del departamento, el primer intento de escape -malogrado- y el empujón que la arrojó como una bolsa de ropa maloliente sobre el colchón todavía ca...

Evidencias de la desesperación: La Trilogía (Parte II: Efecto)

Efecto Los párpados pesados, resquebrajados, somnolientos, rígidos, abultados de sangre urgente, punzantes, cobardes. El cuello enredado, como sogas cruzadas de puertos abandonados, ligas de carne que se entrecruzan sin aceite. Y entonces pesan, se acortan, sujetan y oprimen como una rienda dolorosa. Primero tensan el pensamiento y luego lo acarician hasta que llega el sopor. Más abajo está el vientre, que encierra el fuego, la lava inoxidable, bañándolo todo, como un lago agitado dentro de una botella sin corcho. A la deriva. Las olas socavando barrancas de carne húmeda. Mareas vivas por el revuelo de barcos invisibles. Agua pesada que quema. En la que flotan grumos de pan disuelto. La arena líquida sube hasta rozar el límite de los acantilados. Pero jamás llega el desborde. Las barrancas ascienden hasta que el paisaje se transforma en un tubo inodoro. El magma se detiene siempre un metro antes de rodar por la superficie. De huir ...